Operaba las 24 horas del día por “cocineros” traídos expresamente de Colombia y contaba con un sofisticado y completo equipamiento, con hasta 3,5 toneladas de precursores. Han sido detenidas 13 personas en cinco provincias españolas que formaban un entramado criminal internacional de tráfico de drogas entre América y Europa. A lo largo de la investigación se ha incautado una tonelada de cocaína y cerca de ocho toneladas de harina de maíz impregnada con cocaína que era extraída en el laboratorio.
Desmantelado en Toledo un macro laboratorio de extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína
La Guardia
Civil, junto con Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera, han
detenido a 13 personas que formaban una organización criminal internacional
dedicada al tráfico de cocaína desde Sudamérica a Europa. Ha sido desmantelado
un macro laboratorio de extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína en una nave industrial de la localidad de Gerindote (Toledo).
También se han realizado cuatro registros más en diferentes localizaciones de
la Comunidad de Madrid, con la incautación de 100.000 euros en efectivo, cinco
armas de fuego o chalecos antibalas, entre otras;
además de intervenciones en Málaga, La Rioja y Bizkaia,
en nuestro país, y en Cartagena (Colombia).
Las investigaciones de esta operación, de nombre “Sircan”, se remontan al año
2022, cuando la Guardia Civil descubrió el posible tráfico de cocaína desde
Sudamérica a Europa mediante su ocultación en contenedores marítimos con
destino Rotterdam (Países Bajos). Desde allí era distribuido a España y a distintos
puntos europeos.
Las actuaciones policiales conjuntas descubrieron la existencia de un macro laboratorio clandestino de cocaína en un pueblo de Toledo. Estaba ubicado en un polígono industrial, integrado con otros negocios e industrias, dando una apariencia totalmente lícita. Sin embargo, en el interior de la nave se habían acondicionado distintas dependencias destinadas de forma específica a la extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína. El laboratorio estaba operado por expertos “cocineros” colombianos traídos expresamente por la organización para procesar la sustancia estupefaciente.
El área
principal del laboratorio estaba organizada en varias zonas diferenciadas:
extracción, precipitación y filtrado, y, por último, prensado y empaquetado. En
cada una de estas zonas se desarrollaba una actividad continua, en turnos durante
las 24 horas del día, orientada al procesamiento de cocaína base y su posterior
transformación en clorhidrato de cocaína, el cual era presentado en forma de
“ladrillos” y sellado con los distintos logotipos utilizados por la organización para diferenciar su producto en el mercado
ilícito.
En el momento
de la intervención, el laboratorio se encontraba en plena producción y con
sustancia en distintas fases del proceso, desde mezclas liquidas de cocaína
base con disolventes, hasta ya el clorhidrato de cocaína finalizado. Fueron intervenidas entre 7 y 8 toneladas
de harina de maíz utilizada como medio de ocultación y
transporte, impregnada con cocaína base. También se encontraron 9 kilos de
cocaína ya procesados y empaquetados dispuestos para su venta, de gran pureza
próxima al 93%.
Durante el
desmantelamiento de la infraestructura se intervinieron 3.500 kilos de distintos precursores, tanto sólidos
como líquidos, utilizados en las diversas fases de la extracción y
procesamiento de la droga. El laboratorio estaba equipado con todos los útiles
y materiales necesarios, constituyendo para la organización una fuente estable
y continua de producción de sustancias estupefacientes.
Además del
clorhidrato de cocaína se han incautado diversas cantidades menores de otras
sustancias como cocaína rosa, MDMA, popers, marihuana, 90 comprimidos para la
disfunción eréctil y bolsas de Paprika exactamente iguales a las que contenía
el contenedor incautado en el puerto de Cartagena (Colombia), con casi una
tonelada de cocaína.
La operación se desarrolló en tres fases principales. La primera, llevada a cabo en Cartagena (Colombia) en abril de 2025, donde se incautó cerca de una tonelada de clorhidrato de cocaína.
Paralelamente, la Unidad Operativa de Toledo de Vigilancia Aduanera ha realizado el estudio de las relaciones patrimoniales y económicas entre los investigados, que han dado como resultado la adopción de medidas cautelares contra siete inmuebles, 17 vehículos y once cuentas bancarias.
La investigación ha sido llevada
a cabo por la Policía
Judicial de la Guardia Civil en Toledo, conjuntamente con la
Jefatura Superior de Policía de Madrid y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En
Colombia fue la Policía Antinarcóticos de dicho país la que efectuó la
inspección y aprehensión en el puerto de origen.
Durante el
desarrollo de la operación ha sido de gran importancia la cooperación policial
internacional entre diversos
países del Norte y Sudamérica (EE.UU. Colombia, Perú y
Uruguay), así como de Europa (Francia, Países Bajos y Portugal), habiéndose
llevado a cabo incluso actividad operativa en Colombia, Perú y Portugal, que ha
sido crucial para el importante resultado conseguido.
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