Según el promotor de la macrogranja porcina de Mota, se creará solo un puesto de trabajo.

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Se celebró en Mota del Cuervo una charla informativa sobre la macrogranja que se pretende instalar en la localidad. En un clima de gran interés y expectación se desarrolló el acto programado por la plataforma vecinal Pueblo Sostenible cuya coordinadora, tras presentar a los ponentes, recordó el carácter apólitico de la asociación y la petición a los tres partidos representados en el consistorio para que encontraran una solución al problema de la macrogranja que preocupa al vecindario. Recordando que el plazo de alegaciones concluye el 22 de junio.

El primero en intervernir fue D. Antonio Sastre, del Departamento de Geología de la Universidad de Alcalá de Henares, quien tras mostrar los mapas hidrogeológicos donde está prevista la instalación de la macrogranja, a tan solo 1200 metros  del pozo de abastecimiento de la población, reprochó la falta de exigencia del órgano ambiental, quien debería haber exigido un estudio técnico a los promotores que descartara los riesgos de contaminación de las aguas subterráneas de las que bebe el pozo.  La misma falta de exigencia  en las medidas, a juicio de Sastre, se producía en el tema de los olores y su posible impacto sobre la población.

D. Jesús Martinez  Moratalla,  como neumólogo, explicó que los estudios científicos en los que ha participado están detectando importantes afecciones en el aparato respiratorio como consecuencia de la contaminación ambiental en general y en particular por la provocada por la exposición a gases como el metano y amoniaco emitidos  por el purín de los cerdos en grandes concentraciones. Dependiendo su gravedad de la distancia al foco y el tiempo de exposición, que puede llegar desde irritaciones leves a daños cerebrales irreversibles. Los cerdos son también un riesgo para la salud por el abuso que se hace con los antibióticos y su capacidad para la transmisión de enfermedades infecciosas, las llamadas zoonosis.

Dña Natividad Pérez, alcaldesa socialista de Balsa de Ves (Albacete), relató los graves efectos que ha tenido para su pueblo la instalación de macrogranjas, el crecimiento incontrolado del número de cerdos por sucesivas ampliaciones, lo que en contra de lo que se le prometió ni ha servido para crear puestos de trabajo ni para fijar la población al pueblo. En su opinión es la falta de autoestima de los pueblos lo que determina que se pongan o no se pongan macrogranjas en ellos.

Tras las intervenciones tomó la palabra uno de los promotores para exponer su propia versión de los hechos.  Este afirmó que toda la tramitación había sido legal y que no había por qué presuponer que no cumpliría todas las medidas correctoras para evitar cualquier impacto ambiental. Que la confederación solo exige 250 metros entre pozo e instalación, donde fue discutido por el geólogo quien afirmó que esas distancias genéricas no tienen valor científico a falta de un estudio del caso concreto. No es lo mismo, por ejemplo, el riesgo de contaminación 250 metros a favor de corriente que contra corriente.

Los asistentes preguntaron que, dado el riesgo de contaminación que la actividad podía ocasionar al agua del pueblo o en materia de olores, qué riqueza aportaría a la localidad y cuántos puestos de trabajo se crearían. El promotor afirmó que creará un solo puesto de trabajo. También fue preguntado si se comprometía públicamente  ante los asistentes a no ampliar la granja en años sucesivos dado el riesgo de la ubicación y dijo que no podía asumir ese compromiso.