Siria: cerca de 5 millones de niños sirios continúan sus estudios a pesar de los siete años de guerra en su país

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Contra todo pronóstico, 4,9 millones de niños y niñas sirios continúan recibiendo una educación a pesar de los más de siete años de guerra, violencia y desplazamientos.

“Un apoyo masivo por parte de los donantes, la generosidad sin precedentes por parte de los gobiernos y comunidades de acogida, el incesante trabajo de profesores verdaderamente heroicos, junto con la determinación de los niños sirios y sus familias, han hecho posible que millones de niños sirios hayan podido continuar sus estudios”, afirma Geert Cappelaere, director regional de UNICEF para Oriente Medio y África del Norte.  

 

Cerca del 90% de los niños que tienen acceso a la educación están en escuelas públicas, tanto en Siria como en los países vecinos. En Líbano y Jordania, los niños sirios han podido entrar en las clases con niños de su edad en las escuelas públicas.

 

“La crisis en Siria ha dado la oportunidad a los países vecinos de mejorar la infraestructura de su sistema de educación público, generar empleos para el personal docente y construir un ambiente de tolerancia entre comunidades de acogida y los refugiados sirios”, añade Cappelaere.

 

No obstante, todavía quedan enormes retos por delante. El conflicto, que ya ha entrado en su octavo año, ha hecho que 2,8 millones de niños estén fuera de la escuela. Algunos de estos niños nunca han ido a la escuela, mientras que otros han perdido siete años de estudios, lo que hace que sea muy difícil que puedan recuperarlos.

 

En algunas partes de Siria, ir a la escuela se ha convertido en ocasiones en una cuestión de vida o muerte, debido a la violencia y los ataques. Desde el estallido del conflicto en 2011, 309 centros educativos han sido atacados y una de cada tres escuelas están inutilizables por estar destruidas, dañadas, usadas con fines militares o porque se han convertido en viviendas de familias desplazadas. Cerca del 40% de los niños que están fuera de la escuela tienen entre 15 y 17 años de edad, lo que los convierte en víctimas de formas de explotación como el matrimonio infantil, el reclutamiento en los grupos armados y trabajo infantil. Estos problemas son cada vez más frecuentes, ya que las familias deben recurrir cada vez más a medidas de supervivencia extremas. Para los niños que están en la escuela, el riesgo de abandono sigue siendo una amenaza hasta que consigan superar los impactos del trauma.

 

En los países vecinos, los gobiernos están desbordados por los cerca de 2 millones de niños que se han integrado en los sistemas educativos locales, en medio de una situación económica inestable. Los escasos recursos económicos de las familias refugiadas, las infraestructuras inaccesibles y deficientes, la falta de espacios suficientes de aprendizaje y las barreras del idioma reducen la participación óptima de los niños en su aprendizaje.

 


“Ahora que los líderes mundiales van a reunirse en Bruselas para la Conferencia de Apoyo al Futuro de Siria y los países vecinos, hacemos un llamamiento para que no dejen de lado a los niños y jóvenes, que ya han sufrido demasiado”, pide Cappelaere. “Un apoyo económico continuado, flexible e incondicional para el sector de la educación es necesario para mejorar los actuales sistemas y aumentar las alternativas para que los niños y jóvenes participen en una educación de calidad. Pero la generosidad sola no va a poner fin a la crisis de Siria. La protección y las necesidades de los niños deben ser una prioridad para los que toman las decisiones y los que lucha