La Semana Santa en plastilina

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El fin de semana se inauguraba la exposición ‘La Pasión en plastilina’ de Marco López Martínez, en el Centro Cultural ‘Casa de la Marquesa’, que podrá ser contemplada durante toda esta semana.

Numeroso público, entre el que destacaban  familiares del niño, integrantes de la Asociación ‘Amigos de la Historia’ que promovió la muestra, representantes de la Junta de Hermandades y de diferentes cofradías, autoridades encabezadas por el acalde e integrantes uniformados de la Banda de Cornetas y Tambores ‘Jesús Rescatado’, no quisieron perderse la muestra.

Una exposición compuesta por una veintena de recreaciones de pasos y procesiones que recrean el itinerario completo de la Pasión de Cristo, entre el los domingos de Ramos y de Resurrección, bajo la inocente mirada de este joven de 14 años tan aficionado a la Semana Santa.

Fue en sexto de Primaria cuando  entró de lleno en su particular colección, “a raíz de tener que hacer unos dioramas”, afirmó. Así concibió sus primeros tres pasos y una iglesia. Con el tiempo fue mejorando la técnica, comprando más plastilina y confeccionando más y más procesiones, parte de las cuales hacen estos días su estación de penitencia, menuda, en el pueblo con el que le unen algunos lazos familiares.

El alcalde José Lozano,  reconoció la singularidad de este niño que “tiene unas manos maravillosas”, además del atrevimiento necesario para “hacer la Pasión de Jesucristo, su Muerte y Resurrección, que es todo un reto”. Le agradeció que engrandezca la Semana Santa aldodovareña con esta muestra realizada en plastilina, un don que no todos los niños tienen.

El autor, Marco López Martínez

Marco nació en 2004. Sociable, amigo de sus amigos, estudioso, trabajador y deportista. Aficionado a la música, a la plástica, a los juegos y la vida al aire libre, con compañeros y amigos y amigas que le aportan otras formas de entender la vida y le reafirman en su propia concepción de ella.

Nativo digital y usuario prudente de las nuevas tecnologías, en cualquiera de sus plataformas, de sus juegos y de sus redes, en el mundo analógico, originalmente él solamente jugaba con los ‘playmobil’ mezclando unos con otros, ya fueran piratas, enfermeros, rescatadores, policías, exploradores, médicos, pilotos, etc. Incluso los vestía él, primero combinando o mezclando trajes como hace cualquier niño con sus muñecos para darles la función que su imaginación requiere en cada episodio del juego, algunos de los trajes ya eran de plastilina.

Y poco a poco, fue utilizando la plastilina cada vez más,  y los ‘playmobil’ para sus personajes, cada vez menos. Esta transición se produjo, de una manera natural. Cualquier cajita que se encontraba  le servía para hacer el trámite de un paso de Semana Santa, de su propia Semana Santa.

Empezó a ponerse música de fondo y continuó haciendo cristos, vírgenes y santos, con sus coronas o sus potencias, organizando con ellos procesiones a modo de juego, que discurren por las calles de una especie de ciudad inespecífica en la alfombra sobre la que realiza sus juegos y en la que mezcla un castillo, con barco, con un coche, con un fuerte o con una casa de un dragón. A cada objeto le empezó a dar una función diferente a la original.

Así comenzó a construir iglesias o parroquias de las que salen las procesiones y donde los ‘playmobil’ se organizaban como público expectante, los policías en acción, sus coches cortando calles, también hay ambulancias y personal de Protección Civil por si fueran necesarias. Todo perfectamente organizado para su tiempo de juego, en una verdadera procesión.

Si bien es cierto que su padre es artista y escultor, que el niño lleva toda su vida tanto en la casa como en el estudio, viviendo rodeado de esculturas y cuadros y viéndole trabajar sistemáticamente, no es de extrañar la posible influencia que haya podido recibir para el desarrollo de tan prolífica dedicación a su mayor afición: la realización de pasos de Semana Santa y motivos religiosos, de manera tan lúdica como espiritual.

Ha creado una galería de personajes compartiendo la pasión por el juego con la Semana Santa en una exposición que puede verse estos días  en Almodóvar del Campo.