Ecologistas en Acción presenta 'Mejor sin diésel', un informe con medidas fiscales para mejorar la calidad del aire

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Ecologistas en Acción ha presentado 'Mejor sin diésel', un informe que analiza cómo, a pesar de que los vehículos diésel son la principal fuente de contaminación atmosférica en las ciudades, todavía hoy gozan de unos beneficios fiscales que superarían los 2.500 euros en toda su vida útil.

En el Estado español, los beneficios fiscales vienen fundamentalmente de la aplicación de menos impuestos para el diésel que para la gasolina, una rebaja de un 23 % en el impuesto de hidrocarburos. Esta ventaja ha contribuido en gran medida a que durante años los diésel supusieran un 70 % de las ventas de vehículos de pasajeros. En total, un 60 % de los más de 22 millones de vehículos que circulan en el Estado español son diésel.

A pesar del descrédito sufrido tras el escándalo Dieselgate, de los distintos anuncios de prohibición de circulación de vehículos más contaminantes en las ciudades, o de la clasificación de la OMS de los humos del diésel como cancerígenos, todavía en 2017 las ventas de diésel rondaron el 50% en el conjunto del Estado.

Revertir esta situación pasa, entre otras medidas, por cambiar la fiscalidad de los vehículos diésel. Es esto lo que analiza el informe de Ecologistas en Acción. En él se revisan los impuestos que pagan los vehículos, poniendo de manifiesto datos como que en 2016 solo el 20 % de los vehículos diésel pagaron el impuesto de matriculación; o que el impuesto de circulación graba sobre la base de criterios obsoletos y con una enorme disparidad entre municipios.

Por otro lado, el informe compara la situación del Estado español con la de otros países de la Unión Europea. En este sentido, se destaca cómo en los países menos dieselizados, como Holanda o Finlandia, existe una penalización fiscal en los impuestos de matriculación y circulación para los vehículos diésel.

En vista a lo analizado, el documento propone reformas en tres impuestos: el de hidrocarburos, el de matriculación y el de circulación.

1. Impuesto de hidrocarburos: se propone la igualación de los tipos de gasolina y gasoil.

2. Impuesto de matriculación: se propone, en primer lugar, una actualización de los límites de CO2, de los que actualmente depende el gravamen de este impuesto, además de una penalización a los vehículos diésel.

3. Impuestos de circulación: se hace una reformulación del impuesto de circulación con criterios ambientales, con la misma base que el de matriculación (tipos dependientes de las emisiones de CO2 y una penalización para los vehículos diésel).

Finalmente, en el informe se hacen algunas propuestas sobre cómo invertir la recaudación extra de estos impuestos en infraestructuras de transporte sostenible.

Nuria Blázquez, autora del informe y portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: "Si los vehículos diésel desaparecieran de las ciudades la calidad del aire mejoraría. Desde luego no tiene sentido seguir subvencionándolo. Lo coherente sería que, puesto que es más contaminante, tuviera impuestos más altos".