El mundo está fallando a los recién nacidos

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La tasa de muertes de recién nacidos sigue siendo alarmantemente alta, especialmente en los países más pobres del mundo, según un nuevo informe de UNICEF sobre mortalidad de los recién nacidos. Los bebés nacidos en Japón, Islandia y Singapur tienen las mejores posibilidades de supervivencia, mientras que los recién nacidos de Pakistán, República Centroafricana y Afganistán se enfrentan a las peores probabilidades.

 “Aunque hemos reducido a más de la mitad el número de muertes de niños menores de cinco años en los últimos 25 años, no hemos logrado los mismos avances en la mortalidad de niños de menos de un mes”, explica Henrietta H. Fore, directora ejecutiva de UNICEF. “Dado que la mayoría de estas muertes son prevenibles, claramente que estamos fallando a los bebés más pobres del mundo”.

 Según el informe, en los países de renta baja la tasa media de mortalidad de recién nacidos es de 27 muertes por cada 1.000 nacimientos. En los países de renta alta esa tasa es de 3 muertes por cada 1.000 nacimientos. Los bebés que nacen en los lugares más arriesgados para dar a luz tienen 50 veces más probabilidades de morir que los que nacen en los lugares más seguros.

 El informe también destaca que 8 de los 10 lugares más peligrosos para nacer están en África Subsahariana, donde las mujeres embarazadas tienen muchas menos probabilidades de recibir asistencia durante el parto debido a la pobreza, los conflictos y la debilidad de las instituciones. Si para 2030 cada país lograra igualar su tasa de mortalidad de recién nacidos a la de los países de renta alta, se podrían salvar 16 millones de vidas.

 Un comienzo de vida desigual[1]

 

Tasas de mortalidad de recién nacidos más altas

Tasas de mortalidad de recién nacidos más bajas

1. Pakistán: 1 de cada 22

1. Japón: 1 de cada 1.111

2. República Centroafricana: 1 de cada 24

2. Islandia: 1 de cada 1.000

3. Afganistán: 1 de cada 25

3. Singapur: 1 de cada 909

4. Somalia: 1 de cada 26

4. Finlandia: 1 de cada 833

5. Lesotho: 1 de cada 26

5. Estonia: 1 de cada 769

6. Guinea-Bissau: 1 de cada 26

5. Eslovenia: 1 de cada 769

7. Sudán del Sur: 1 de cada 26

6. Chipre: 1 de cada 714

8. Costa de Marfil: 1 de cada 27

7. Bielorrusia: 1 de cada 667

9. Malí: 1 de cada 28

7. Luxemburgo: 1 de cada 667

10. Chad: 1 de cada 28

7. Noruega: 1 de cada 667

 

7. República de Corea: 1 de cada 667

 

En España, la tasa de mortalidad de recién nacidos es de 1 de cada 500 nacidos vivos. “Afortunadamente los datos de nuestro país son muy buenos porque contamos con servicios y personal médico para atender a las madres y los bebés antes, durante y después del nacimiento”, señala Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español. “Con este informe queremos destacar que las desigualdades actuales entre países son flagrantes y reclamamos medidas urgentes para que en todo el mundo los recién nacidos cuenten con los medios necesarios para sobrevivir y crecer sanos”.

Más del 80% de las muertes de recién nacidos se deben a partos prematuros, complicaciones durante el parto o infecciones como neumonía y sepsis. Estas muertes pueden prevenirse con acceso a matronas bien formadas, junto con medidas eficaces como tener agua limpia y desinfectantes, amamantar durante la primera hora de vida, el contacto piel con piel y una buena nutrición. Sin embargo, la falta de trabajadores sanitarios y matronas con buena formación implica que miles de bebés no reciben el apoyo vital que necesitan para sobrevivir. Por ejemplo, mientras en Noruega hay 218 médicos, enfermeras y matronas por cada 10.000 personas, la ratio es de 1 por cada 10.000 en Somalia.

Este mes de febrero UNICEF lanza la campaña Cada vida cuenta, una iniciativa global para demandar y aportar soluciones en nombre de los recién nacidos del mundo. A través de esta campaña UNICEF hace un llamamiento urgente a los gobiernos, los profesionales de la salud, los donantes, el sector privado, las familias y las empresas para que sumen esfuerzos por la supervivencia infantil mediante:

·         La contratación, formación, mantenimiento y gestión de un número suficiente de médicos, enfermeras y matronas con experiencia en la atención a madres y recién nacidos.

·         Garantizar unas instalaciones sanitarias limpias y funcionales equipadas con agua, jabón y electricidad, al alcance de todas las madres y bebés.

·         Priorizar que todas las madres y bebés tengan los medicamentos y equipos necesarios para tener un comienzo de vida saludable.

·         Empoderar a las adolescentes, las madres y las familias para que demanden y reciban una atención de calidad.

 “Cada año, 2,6 millones de recién nacidos en todo el mundo no sobreviven a su primer mes de vida. Un millón de ellos muere el día que nace”, concluye Fore. “Sabemos que podemos salvar a la mayoría de estos bebés con soluciones de atención médica asequibles y de calidad para cada madre y para cada recién nacido. Si cada uno damos unos pequeños pasos ayudaremos a garantizar los primeros pequeños pasos de cada una de estas nuevas vidas”.